Los ataques de ansiedad se caracterizan por interrumpir en cualquier momento, ante cualquier situación, por lo que es muy difícil evitar radicalmente con terapias o tramientos que éstos emergan. De todas maneras, ante el momento del ataque, podemos lugrar que su intensidad disminuya significativamente, lo que nos permitirá sobrellevar ese situación.

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Probablemente el principal enemigo de la ansiedad sea la retroalimentación que se produce. Es decir, en una situación donde la ansiedad está en altos niveles, si seguimos alimentando este nerviosismos con ideas fatalistas, difícilmente podrá controlarse el ataque.

Lo primero que se debe hacer frente a un inminente ataque de ansiedad es tener presente que en verdad no existe ninguna enfermedad real, pese a las sensaciones que se tengan. Para ello se debe acudir al médico y creer en su palabra de que no hay causas orgánicas, ya que este será el primer paso en el período de control y adaptación para lograr la superación de los ataques.

Por último, en el momento en que el ataque comienza a surgir, se debe restar importancia a las sensaciones y lograr la calma en ese momento, para que estas molestas caígan, dado que no hay un sustento orgánico que haga que ellas perduren en el tiempo.