Un análisis y estudio del producto y del cliente al que éste será destinado, constituye la base para lograr ser buenos vendedores. Aunque muchos dicen que el arte de vender no se adquiere, sino que es innato y se nace con él, también puede decirse que asimilar y aprender ciertas técnicas y trucos para vender pueden contribuir enormemente para adquirir dicho arte.

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La técnica de recurrir a mentiras y artilugios con el fin de vender, indudablemente no constituye una buena opción. La mentira es una herramienta sumamente inútil, porque de lo que se trata no es de engañar a los compradores, sino de fomentar el deseo del producto en la mente del potencial comprador.

Para que el vendedor logre convencer a los compradores de la eficacia y excelencia del producto, ante todo es sumamente necesario que él mismo crea en el producto que intenta vender.

Además de las creencias acerca de las beneficiencias del producto, es necesario conocerlo todo entero. De esta manera, no sólo se podrá  hablar de todos los beneficios del producto con conocimiento de causa, sino que ante posibles preguntas del comprador se podrá contestarlas de manera correcta, lo que aumentará la credibilidad del comprador del producto.

Sí lo que se intenta vender es un producto en el que el vendedor no confía, le parece inútil o de mala calidad, entonces ya se estará condicionando la posibilidad de venta. Hay que intentar establecer una especie de romance con el producto que se intenta vender.