Al hablar de emociones tóxicas, no podemos dejar de nombres el pesimismo, la envidia, la queja crónica y la soberbia, entre muchas otras. Se dice que son tóxicas porque causan daño, no sólo a la persona que las vivencia sino también a los demás. En este sentido, para evitar este tipo de emociones y superarlas, se debe tener en cuenta una serie de cuestiones.

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Lo principal a tener en cuenta es que las personas somos seres cambiantes, y en tanto tales contamos con una gran capacidad de superación personal.

Es ésta la que nos permite afrontar cualquier cambio que nos propongamos, y en este sentido de lo único que se trata es de proponerse fervientemente un cambio que nos permite evolucionar como persona.

El primer paso consiste en un simple gesto, a saber sonreir. Con sólo sonreir más se puede lograr un bienestar general, y para ello se trata de rescatar lo bueno de todo lo que nos pasa.

Además, la ilusión debe ser el motor que nos oriente hacia la felicidad. Ésta ayudará a mantenernos motivados y a obrar para alcanzar los anhelos que nos reconfortarán.

Por último, es fundamental coleccionar los momentos felices de la vida y desechar aquellos que no ayudan en lo absoluto.