Distintos estudios e investigaciones llevadas adelante por especialistas, señalan a la década de los ´80, como la década en la que se multiplicaron los casos de obsesidad a nivel mundial, hecho que llevo a que se la llame como una pandemia global. La Organización Mundial de la Salud, fue quien destaco que más del 60 por ciento de la población del mundo viven en países donde la obesidad y el sobrepeso son una de las causas principales de mortalidad, superando la de desnutrición. Se entenderá que entre lo dicho hasya aquí y la famosa comida chatarra, existe una estrecha relación ya que éstas comidas (que se destacan por ser ricas en grasas, en calorías y escasas en nutrientes) contribuyen a una mala salud y al aumento insalubre de peso. Algo que sorprendió en el último tiempo es que los jóvenes que rondan la tercera década, también llamados sub 30, que en su momento supieron ser los principales fanáticos de este tipo de comida (en los ´90) hoy en día parecen haber cortado con este fanatismo y haberse inclinado por otro camino, el de una alimentación más sana. Si te interesa este tema, seguí leyendo, porque a continuación lo seguimos desarrollando.

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La relación entre las generaciones y la comida

Efectivamente podemos señalar que cada generación se destaca por tener una relación singular con la alimentación. Asi podemos establecer una serie de distinciones. Por un lado, están aquellos que han nacido entre los ´80 y el 200, la llamada generación Y, considerada como una de las más consumidoras y que más cuesta seducir.

Otra de las generaciones de la que se ha hablado mucho en el último tiempo es la conocida como Millennialas, que en términos generales se trata de un grupo de jóvenes que tiene actitudes bien fijas sobre la vida, son decisivos en lo que quieren y en lo que no también. Ellos han tomado una actitud diferente frente a la comida, porque aunque erróneamente se los considera como los fans de la comida rápida y chatarra,  ellos han tomado una gran conciencia sobre la necesidad de cuidar nuestra salud y el cuerpo con la comida. En este sentido, han empezado a elegir alimentos de buena calidad, transparentes y frescos y no ya el fast food.
Se estima que esta concientización de esta generación, está relacionada al colmado mundo de  medios sociales en el que nacieron, donde el acceso a la información está facilitado.

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La comida rápida y chatarra

Esta actitud de rechazo de la comdia chatarra que se generalizó en gran medida entre la generación de los millennials, incidió sobre las grandes cadenas de comidas rápida, dado que hubo una importante caída de las ventas en el último tiempo.

Claro que la respuesta a esta caída por parte de estas grandes cadenas no se hizo esperar, porque reaccionaron para volver a captar las generaciones perdidas, con personalizaciones de menúes, con promociones en las redes sociales, entre otras estrategias. Sin embargo parece que ya no queda mucho por hacer para cortar con las creencias que se han instalado respecto a lo maliciosos que pueden ser los ingredientes y componentes químicos presentes en este tipo de comida.

Pero como no se podían dar por vencidos, sus campañas apuntaron a atraer al público que les quedaba por conquistar, los niños, quienes esán hoy en día expuestos a una gran cantidad de publicidades.
De todas maneras parace que el fenómeno de abandonar la comida chatarra es algo que está en auge y que se va a ir generalizándo cada vez más. Frente a la conciencia, las grandes cadenas de comida chatarra y comida rápida, poco tienen por hacer.